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ORIGEN Y MATERIA La reivindicación de la lana merina autóctona.

  • Foto del escritor: Lucía de Gustín
    Lucía de Gustín
  • 1 abr 2020
  • 1 Min. de lectura

Actualizado: 24 feb



La Alta Artesanía exige un compromiso inquebrantable no solo con la técnica, sino con el origen de los materiales. En mi búsqueda de una materia prima que aúne excelencia, ética y memoria, he integrado en mi taller los hilados de dLana, un proyecto que ha logrado rescatar la pureza de la lana merina 100% autóctona española.



Detrás de cada pieza tejida en el estudio hay una trazabilidad completa. Trabajar con esta lana significa apoyar directamente a la ganadería extensiva y trashumante, una práctica ancestral que genera biodiversidad, mantiene vivos nuestros pastos y respeta los ciclos naturales del animal. Es una apuesta consciente por el mundo rural, por el empoderamiento de la mujer tejedora y ganadera (colaborando con redes como FADEMUR) y por la preservación de nuestro patrimonio cultural.



Elegir este material es también un acto de resistencia. Supone respaldar la regeneración de la industria lanera en nuestro país, asegurando que todos los procesos de transformación se realicen en el territorio nacional, apoyando a las pequeñas fábricas familiares de provincias con gran tradición textil como Béjar, Sabadell o Burgos.




A nivel técnico y sensorial, las propiedades de esta lana merina son inigualables. Su vellón posee una densidad, finura y resistencia que superan a cualquier otra raza. Para mi trabajo, esta fibra se convierte en el lienzo perfecto: su suavidad y pureza la hacen extraordinariamente receptiva a los tintes naturales que aplico en el taller, permitiendo que cada color botánico se fije con una luz y una profundidad únicas.








 
 
 

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