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ALGODÓN NATIVO: LA MEMORIA DE LA TIERRA

  • Foto del escritor: Lucía de Gustín
    Lucía de Gustín
  • 18 may 2017
  • 1 Min. de lectura

Actualizado: 16 feb



El retorno a la fibra que nace con color.

En mi búsqueda constante de honestidad matérica, he decidido silenciar el ruido químico para dejar hablar a la naturaleza.

Nos han enseñado que el algodón es blanco y que el color es un añadido artificial. Sin embargo, antes de la industrialización, la tierra ya nos ofrecía una paleta rica y sutil. Por eso, integro en el atelier el algodón orgánico nativo: una fibra que no se tiñe, sino que nace ya con color.




Colaboro con Organic Cotton Colours, guardianes de estas semillas ancestrales, para recuperar los tonos que la historia casi borró: el marrón tierra, el verde oliva suave y el crudo natural.


Trabajar con esta materia es un ejercicio de respeto. No hay tintes, no hay tóxicos, no hay procesos húmedos agresivos. Solo un lavado para retirar las grasas vegetales. Lo que tocas es la planta en su estado más puro.




Para mí, el verdadero lujo es la trazabilidad. Saber que la pieza que roza tu piel contiene una historia de preservación, desde la semilla hasta el diseño final. Es belleza sin artificios, tal y como la tierra la imaginó.


No dejéis de visitar su página web:


 
 
 

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